martes, 10 de septiembre de 2013
Pelotuda.
Siempre supe que estabas medio loco, tal vez eso haya sido lo que me enamoro un dia.
Me encandilaste hablando y así pase días, meses y años escuchándote, admirándote, amándote. Tu mano siempre me dio seguridad , de la misma forma que me lleno de incertidumbres, de miedos, de paranoia. Y seguramente sea eso lo que no me deja soltarte.
No quiero que mi mano deje de estar en tu vida, y no quiero que tu mano deje de estar en la mia.
Estas loco, y sos de los locos que detesto, sin embargo, te escucho y no puedo no amarte de la manera mas hermosa.
Por ahí es por que un día me empezaron a gustar los besos,
Los abrazos,
Los mimos,
Las palabras.
Por ahí es por que un día me di cuenta lo que gigante y pequeño que sos.
Te enojabas por mi antipatía, por mi repulsión a lo tierno, por mis pocas ganas de amar.
Un día me sentaste en un arbol y me dijiste que te tenia que dar mas besos, que sino no íbamos a podes avanzar por que los necesitabas.
Como explicarte que a veces las expectativas son tan grandes que cuando llegas a alcanzar lo que queres, te paralizas, y ni un beso podes dar.
Y sin embargo… Te di uno de los besos mas significativos de mi vida, vencí a la parálisis y te bese, te bese con el alma, con el cuerpo, con la boca, con el corazón.
De a poco, muy de a poco me fuiste sacando de ese caparazón que había fabricado, me enseñaste a dar besos.
Sin duda los mejores.
Y después de meses aprendí a abrazarte a cada minuto, a besarte, a mimarte.
Después de enseñarme todo eso, después de abrirme y dejarme totalmente indefensa ante cualquier cosa.
Me dejaste.
Me abandonaste.
Y ahí, aprendí a llorar sola. Aprendí que lo que parece mas hermoso puede ser que algún día se vaya.
Y te fuiste y me diste la opción de odiarte, me diste motivos de odiarte, me diste necesidad de odiarte.
Y te odie.
Y así como había aprendido a amar, aprendí a odiar.
A odiar con cada parte de mi cuerpo.
Y me encontré odiando a la persona que amaba. Me encontré con ganas de abrazarte y de pegarte…
Y sola, decidí no odiarte.
Entendí que si el amor había sido tan fuerte tal vez sea por algo.
La conexión era (es) tanta, que te ame.
Te acepte.
Te deje lejos.
Y acà estoy..
Amándote como cuando aprendí a querer a los besos.
Ya no te espero.
Ya no espero nada de vos, se que no podes darme mas nada.
Que ya me diste lo mas lindo y grande,
La capacidad de amar.
De emocionarme.
De sentir magia.
Y de entender que siempre supe que estabas medio loco, y tal vez eso haya sido lo que me enamoro un día
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