lunes, 9 de septiembre de 2013

Buscaglia la tiene atada.

Hace un tiempo, poco tiempo, descubrí el valor del calor. Lo que para algunos en la vida era algo totalmente necesario y disfrutaban tanto, para mi era insípido, era algo que nada mas quedaba lindo a la vista, que quedaba “tierno” y claramente lo tierno me parece superficial.
Me parecía una mentira que dos personas o mas podrían transmitirse algo nada mas que abrazándose , dándose un beso o cualquiera de esas cosas. Y no, no es que no era consiente de cuanto puede acercar lo físico, de lo que vale un roce, de lo que vale una agarrada de mano, no digo que no. Esa capacidad todavía la tenia, todavía podía sentir algo, pero era mínimo y no todos me lo podían hacer sentir.
A veces me pasaba en el colectivo, que un roce de manos, piernas, brazos con un pibe que estaba bueno, me hacia sentir algo.
Una vez, creo, mi tio me apoyo la mano en la espalda mientras lloraba y eso si lo sentí.
Lo que digo y lo que creía, era que las personas no tenían que andar tocandose todo el tiempo , ni demostrar tanto físicamente.
Detestaba a las personas que me abrazaban o que nada mas estaban cerca cuando hablaba. Ni hablemos de los besos, asco me daban. Me aburrian, mientras mas rápido mejor.
Hasta que un día, apareció Buscaglia. Buscaglia era un tipo que apareció en un libro que siempre había estado en mi casa, de esos que siempre los ves pero nunca lo lees. Un día lo agarre, “reflexiones sobre el amor” , me reí y me sumergí en la lectura.
Sin duda este tipo, era el loco mas lindo del mundo y la tenia atada.
Planteaba a el amor de una forma increíble y cada vez me sorprendía mas con su capacidad de amar .Entra las cosas que  plantea, esta el tema del contacto físico. Y lo plantea no desde el lado que yo siempre creí que era, habla de que el cree en tocar a las personas, que tocarse, abrazarse, sentirse, es una manera mas de demostrar que hay vida. Si nos tocan, sabemos que estamos vivos, sino las personas pasarían de largo cual fantasma. Explica que a veces la gente se suicida para reafirma el echo de que estan vivos, de que no son invisibles. “Yo no deseo hacerlo” dice Buscaglia “si alguien nos abraza, sabemos que estamos allí”.
Y tal vez sea un poco eso, ahora,  hace pocos días empecé a probar esto de tocar mas a las personas, de abrasarlas , de darles un saludo mas corporal. Algunos se asustan, pero en otros hay algo que se enciende, y creo y aplaudo la gran verdad que supo transmitirme Buscaglia.
Así que una vez mas, estamos vivos.


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