No hacia falta que me cuente lo de la asfixia, se le notaba.
Cuando hablaba.
En los ojos siempre había una sensación de eso, un algo que todavía no podia salir por que estaba ahi, en el medio de la garganta asfixiandolo.
El sabia que la transmisión de conocimiento era necesaria. Lo que no sabia era si era uno de esos males necesarios buenos, o de los otros.
De los que nadie habla.
Nunca lo pude definir bien.
Tampoco aprendí a entenderlo.
Deje que sea, y me enoje. De tan asfixiado que estaba no se le escapaba algo con soltura.
No era claro, ni se esforzaba en serlo. Como si disfrutase que nadie pudiera seguirle la locura.
Que nadie lo iba a entender.
Por que ¡oiga amigo! somos seres tan superficiales.
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